El guardián de la petrocracia
En Colombia por fortuna aún no estamos viviendo en una dictadura… Estamos viendo algo más sofisticado: Un poder que habla en nombre de la democracia mientras tensiona descaradamente las reglas que la sostienen.
La “petrocracia”, critica inclemente de la misma democracia que los escogió, hoy desconoce 3 artículos fundamentales que los obliga a no dividir, a garantizar los derechos, y a defender sin cuestionamientos la constitución que hoy tenemos.
El articulo 188 de nuestra constitución establece que el presidente: “simboliza la unidad nacional” ¡Hágame el bendito favor! “Y está obligado a garantizar los derechos y libertades de TODOS los colombianos”. Acá surgen varios interrogantes. ¿Quién debía cuidar a Miguel Uribe?, ¿Por qué Gustavo Petro y la mayoría de sus ministros casaron una pelea contra la mayoría de colombianos que no están en su comité de aplausos?, ¿Acaso es más importante tener concesiones con los delincuentes en las cárceles, que con los colombianos cuyo único crimen es no respaldarlos?, ¿mete el señor Gustavo Petro y el sectarismo que lo acompaña a los colombianos trabajadores, decentes y honestos, pero que no están con él, en una misma bolsa ideológica que sus seguidores han perfilado?
Por otra parte, el articulo 192 y en la obligación formal que todos vimos mientras pataleaba porque le trajeran la espada de Bolívar, Gustavo Petro juró “cumplir fielmente la constitución y las leyes de Colombia”. ¿Por qué este señor se ha dedicado a sembrar dudas sobre las instituciones y la misma democracia que lo eligió como parlamentario, como alcalde, e infortunadamente como presidente?; si se trata de defender las leyes. ¿Por qué siempre termina romantizando el delito?, ¿se acuerdan de lo del ladrón que roba celulares para llevarle a su novia?
En tercera medida y no menos importante, está el articulo 115 que solo ha servido para maltratar a funcionarios públicos diciéndoles “porque soy su comandante supremo y punto”, pero olvida el detalle que, como suprema autoridad administrativa, es el máximo responsable del funcionamiento del estado democrático y la separación de los poderes, los cuales los somete diariamente a los vejámenes de su propio relato, inventando división y enemistades con el Banco de la República, el Congreso, a ratos la Fiscalía, la procuraduría y la misma libertad de prensa, sometida por él y sus seguidores a todo tipo de satanizaciones e insultos, que nunca le han brindado tranquilidad a quienes han evidenciado los excesos de esa misma violencia por la democracia, y que hoy se acentúa cada vez más en las zonas más recónditas de nuestro territorio.
Hoy, y como saldo doloroso y preocupante hay un candidato presidencial muerto, dos de la oposición amenazados crudamente y centenares de ciudadanos que todos los días hacen sus denuncias mientras Gustavo Petro abiertamente iza las banderas editoriales y doctrinales de su candidato, olvidando la obligación constitucional que tiene, pero además un compromiso que estableció en su visita a Estados Unidos para brindar garantías, seguridad y claridad a este proceso electoral mancillado por quién tendría que brindar transparencia y buen juicio.