Más balones, menos armas
Qué preferían los críticos de los balones para los niños en medio de la tragedia.
¿Qué les dieran un fúsil?, ¿Qué los pusieran a buscar escombros?, o ¿a seguir contando los días para ver si les cumplen los Intercolegiados que les prometieron?
Hombre, llevan 4 años dejando a los niños en el último escalafón de importancia en atención psicosocial y económica. Nos dejamos quitar unos panamericanos que ya estaban listos y juraron unos Intercolegiados que nunca hicieron; hasta en puestas en escena le han intentado bajar la caña a los 18.000 utilizados para la guerra; Kevin, murió porque no tuvo a tiempo su medicamento; las denuncias por maltrato infantil aumentaron en los últimos 40 meses, y de verdad. ¿Están indignados porque además de responder inmediatamente frente a una de las tragedias más duras para el país, en las que todo el mundo se ha puesto la camiseta, los empresarios han donado más de 450.000 millones, también “cometan la osadía” de regalarle balones a los niños?
Hay que ser muy torpe, muy ciego, o estar muy ideologizado para no entender que la magnitud de la tragedia no se resuelve con la panela que mandan después de verificar si el vendedor es de su propia ideología, ¡claro está!
Esta situación que apenas está en la fase de recuperación de vidas, pasa quizá por el momento anestesiado menos profundo a la hora de entender la magnitud de la devastación de esta difícil situación; y no hablemos de las vidas de familiares que ya no están; ese es el dolor mayúsculo y no hay palabras, esfuerzos y acciones que devuelvan a estas personas. No me imagino siquiera logrando decir algo medianamente alentador para las personas que perdieron a sus seres queridos. Mi respeto absoluto para ellos.
Hoy que está la sensibilidad y la absoluta solidaridad a flor de piel, y la cual hay que resaltar y celebrar, naturalmente se va a ir disipando con los días, en los que también los afectados, emplean sus esfuerzos para reconstruir sus vidas e intentar buscar algún sentido de normalidad en lo que se viene.
La misma UNICEF alienta a las donaciones de kits de entretenimiento infantil; e incluso tiene uno propio, con el cual señala que los juguetes y materiales recreativos ayudan a los niños a recuperar una sensación de normalidad para afrontar situaciones traumáticas.
Diferente sería que nadie estuviera haciendo nada para ayudar en la emergencia y se entregaran esos balones para embobar la situación; Pero hombre, ¿no es suficiente con el cimbronazo para seguir avivando una tusa ancestral que lo único que aporta hoy son trinos llenos de resentimiento e incoherencias extravagantes de cosas que manejaron mucho peor?
O les parece un piropo la cara de olmedo y Petro en los carrotanques de la Guajira. ¿Esos en qué ayudaban a afrontar una situación traumática? ¡al contrario!
La realidad es que hoy entre la gente y los empresarios de Colombia, ya donaron más de la mitad de lo que se robaron y desaparecieron en la Unidad de gestión del riesgo en el gobierno Petro, cuya función era justamente haber estado preparado con recursos efectivos para sumar no sólo balones, sino otras posibilidades de impacto con una visión de futuro de algo que no se podía predecir, pero si mitigar y con otras condiciones.