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Una justicia sin titubeos ni “quinteradas”

Al margen de cada acción que pasa en Colombia, parecemos haber normalizado el hecho de volver cada escandalo un titular de indignación que no cobra ninguna cabeza.


Andrés Hoyos
ene 27 de 2026 05:23 p. m.
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Acá pasa de todo y no pasa nada. La exesposa de Nicolás Petro todos los días bota una píldora indignante de la eventual corrupción en la costa y los lujos del socialismo ancestral y no pasa nada, Ya hoy van 779 títulos de funcionarios públicos otorgados de forma irregular por la fundación San José y casi que lo celebran; el cuestionado Daniel Quintero, haciendo todas las leguleyadas posibles para ser candidato presidencial hasta por los indígenas, hoy dice que el sistema está contra él mientras habla de ética y transparencia; El sistema de salud implosionado, con quejas Entre enero de 2022 y enero de 2025, de más del 101% mientras dicen que los ricos lloran mucho; una defensoría del pueblo que dice que ese mismo sistema reporta fallas hasta por un 75.5%, sumando como protagonista la escases de medicamentos; y nada, ahí seguimos acumulando titulares.

La ley bajo la lupa de la misma ética y dignidad, pisoteada e interpretada con argumentos como: “antes también lo hacían” es la única respuesta que repiten los promotores de un cambio histórico que ha gastado más recursos que todos los gobiernos en los últimos 35 años y que hoy tiene la peor ejecución de la historia. No hay una sola política concertada a favor del país, todo es en contra de alguien o para “peinar” al que no les gusta, para evidenciar lo que les choca y para dividir entre clases sociales un país que sufre por la violencia, la pobreza, los pésimos resultados en atención de problemáticas como la salud, la educación y la misma justicia.

A ningún enfermo terminal le importa si no hay medicamentos por culpa de Duque, Santos o Uribe. Esta persona lo que necesita es un gobierno que le entregue una esperanza de vida a 3 años y medio de haberse posesionado, y no una retahíla de justificaciones vergonzosas que no resuelven nada.

Colombia necesita una posición verdaderamente justa que no victimice a la delincuencia, sino que la castigue con rigor. Cómo es posible que no haya recursos significativos para la innovación y el deporte pero si para pagarle abogados individuales a Petro, para pagarle a “gestores de paz” para que no vuelvan a delinquir, para pintar carrotanques con la cara de Olmedo.

Nombrar a un ministro que no ha estudiado no es un logro, no es una acción disruptiva, ni es un cambio, es una vagabundería poner los recursos de la misma gente que dicen defender en las manos de alguien que no sabe cómo invertirlos ni generar resultados. ¡Es que esto no es una película de Cantinflas! Esto es la vida real. Son niños y viejos que están muriendo mientras ven que un gobierno solo habla, habla, habla y comete excesos infames contra ellos mismos, contra el país entero.

¿Hasta cuándo la trampa?, ¿En dónde está una justicia que actúe contra quienes la vulneran? No política, ni comprable. Una justicia que opere desde la misma justicia, una justicia a la que no le tiemble una cadena perpetua para los violadores, a los asesinos de niños y a los corruptos en todos los niveles. Una justicia que de verdad no titubee.

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