La responsabilidad del humor político
En medio del humor también debe haber un mensaje de responsabilidad y compromiso y más en estos momentos de polarización tan fuerte que se vive en el mundo.
@CaroFierroVal en Twitter*
Soy una persona a la que le encanta reírse. Reírme de mi misma, que me hagan reír y creo que tomar con humor muchos aspectos de la vida, nos hace más felices. También hay muchos temas serios que hay que tomar con prudencia y respeto. Y paradójicamente el humor político hay que tomárselo en serio.
Ahora en el mundo hiperconectado en el que vivimos y en el momento intenso de campaña electoral, el humor político entra en escena con mayor fuerza. Gran parte del interés por el humor político como fuente de influencia política se debe a su percepción de accesibilidad para un público amplio. Durante la pasada década, varios informes del Pew Center for the People and the Press concluyeron que los jóvenes en Estados Unidos, más que los mayores, declaraban aprender sobre política a través de los programas de humor. Interesante estudio, ya que ahora con series políticas en plataformas streaming, videos en Youtube y en aplicaciones como TikTok, todos tenemos más acceso y acercamiento a los políticos y a sus políticas.
Por esto hay que ser responsable. El humor político no se puede calificar como bueno o malo pues es tan personal lo que nos hace reír y por esto no se puede calificar la serie de NETFLIX creada por el comediante Alejandro Riaño como buena o mala.
El llamado de atención es a cuidar el límite entre criticar para abrir los ojos, como dice el comediante en una entrevista, y encasillar y crear divisiones a partir de falsas premisas que como están envueltas en humor, en teoría se pueden hacer. Es como decir que solo a los “pobres” les interesa lo social y a los “ricos” solo les interesan sus negocios. En medio del humor también debe haber un mensaje de responsabilidad y compromiso y más en estos momentos de polarización tan fuertes que se vive en el mundo.
Bienvenidos todos los programas de humor político, los necesitamos, son una válvula de escape en medio de tanta tensión, pero con prudencia y equilibrio, pues nada más serio que hacer reír con responsabilidad.
*Politóloga