Valor Mortis logró lo impensado: reconciliarme con los soulslike | Impresiones
Valor Mortis consiguió cambiar mi percepción de los soulslike con una propuesta que no esperaba disfrutar tanto.
Confieso que, durante años, mi postura frente a los videojuegos tipo soulslike fue bastante clara: prefería mantenerlos lejos. Esa mecánica de castigo constante, de frustración casi desmedida y de ‘obligarte’ a morir una y otra vez contra el mismo jefe solía agotarme antes de empezar.
Tampoco soy precisamente fan de la primera persona en cualquier tipo de aventuras, menos en un juego tan exigente como lo es un souls, pues debo admitir que, para mí, la tercera persona suele ser ese salvavidas visual que te permite estudiar el entorno y anticiparte a los movimientos del rival.
Por eso, cuando recibí la oportunidad de tener acceso anticipado a Valor Mortis, lo nuevo de One More Level, lo miré con recelo y estuve a punto de dejarlo pasar. Sin embargo, al leer su sinopsis y ver el entusiasmo de algunos usuarios en redes sociales por su estreno, decidí arriesgarme.
Eso sí, al ser un género ajeno a lo que estoy acostumbrada a jugar, quise tomarme las cosas con calma, avanzar sin afán y explorar cada rincón para poder dar una opinión verdaderamente sincera, que comparto justo tres semanas después de su lanzamiento. Y vaya sorpresa: esa decisión terminó rompiendo una muralla que había tardado años en construir.
Para que se hagan una idea, Valor Mortis nos pone en una Europa napoleónica, asolada por una plaga macabra en la que estamos en constante enfrentamiento mientras todo arde a nuestro alrededor. En cuanto a las mecánicas, están muy bien medidas y, sobre todo, son muy fácil de memorizar.
Su interfaz limpia permite sumergirse en la atmósfera bélica sin distracciones. El combate, por su parte, gira en torno al arte del parry, una mecánica casi infaltable en los videojuegos de enfrentamientos cuerpo a cuerpo.
Sin embargo, no es lo único que tenemos a nuestra disposición: también contamos con un revólver de munición limitada, donde cada disparo cuenta, además de transmutaciones y habilidades especiales, como lanzar fuego, que terminó siendo mi favorita.
Además, el diseño de niveles es lo suficientemente dinámico; no es un simple pasillo, sino escenarios verticales donde puedes usar el sigilo, saltar desde los tejados, ramas, o aprovechar el entorno para abrirte paso. Esto particularmente lo amé, porque no solo te invita a la exploración, sino que cambia el ritmo del juego pasando de un momento tenso a una experiencia bastante divertida.
Para quienes no son fanáticos del género, este título es, contra todo pronóstico, una excelente puerta de entrada. Lo digo yo, una poco entusiasta de los soulslike.
Lo más innovador, sin duda alguna, es que, al apostar por la primera persona, el juego te arranca de tu zona de confort analítica: ya no examinas el campo de batalla desde la distancia, sino que habitas la tensión de un combate cercano respirando casi el mismo aire del enemigo.
Claro está que, como cualquier soulslike, Valor Mortis exige paciencia para afrontar los errores. De lo contrario, no sería digno de este género. Sin embargo, hay algo que ayuda a sobrellevar esa frustración: su atmósfera es tan absorbente que hace que cada obstáculo superado se sienta realmente satisfactorio.
Esto se nota especialmente cuando encuentras un anhelado farol que, si te animas a jugarlo, terminarás apreciando tanto como yo.
Ahora bien, podría casi asegurar, desde mi perspectiva que, para los puristas o veteranos del género, Valor Mortis representa un reto que se disfruta por partida doble; ellos ya se conocen de memoria las mañas de la tercera persona y los patrones clásicos de los soulslike, pero en esta entrega se encuentran con una interesante variante para poner a prueba sus reflejos: la cámara en primera persona.
Y no exagero al mencionar que el juego te quita ese campo de visión amplio, multiplicando el vértigo frente a cada jefe o enemigo y reduciendo el margen de error. Yo misma experimente varios ataques en los que tardaba segundos en interceptar de dónde venían.
Es un desafío más orgánico y crudo que aporta un giro curioso a una fórmula que a veces corría el riesgo de volverse predecible.
Para alguien que siempre ha huido de los soulslike, encontrar un título como Valor Mortis ha sido una auténtica revelación que consiguió algo que no esperaba: hacerme disfrutar de un género al que durante años le tuve resistencia.
No sé si después de esta experiencia todos los soulslike tendrán una oportunidad conmigo, pero definitivamente este juego consiguió que los mirara con otros ojos.
Si te atreves a darle una oportunidad y comprobarlo por tu cuenta, Valor Mortis se encuentra disponible en PlayStation 5, Windows y Xbox Series X/S.