Votar es resistir
Colombia llega a las elecciones de este domingo 31 de mayo bajo una sombra peligrosa: la del miedo.
Más de 400 municipios están hoy bajo la influencia o dominio de grupos armados ilegales. Las principales vías del país, incluida la Panamericana, son corredores donde el Estado perdió autoridad y donde la criminalidad impone reglas, candidatos y silencios.
No es una exageración. Cabecillas criminales como alias “Calarcá” han hablado públicamente de tener candidato propio. Campesinos son amenazados, carnetizados y presionados para votar según órdenes de estructuras ilegales. La democracia secuestrada por quienes encontraron en la llamada “paz total” la oportunidad perfecta para expandir su poder territorial y político.
Las alertas de la Misión de Observación Electoral son cada vez más graves. El registrador nacional advierte dificultades para transportar material electoral a múltiples municipios por problemas de orden público. Retrocedimos a la Colombia de 2002. Antes existía un Caguán; hoy el país entero parece convertido en uno. Se levantan órdenes de captura para que criminales se movilicen libremente y se transformen, por decreto político, en “gestores de paz” intocables.
Vivimos tiempos donde hacer política volvió a costar sangre. El magnicidio de un candidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, mi amigo, marcó una herida profunda en la democracia colombiana. El voto del miedo regresó. La mexicanización de la política dejó de ser advertencia para convertirse en realidad.
Por eso he recorrido puentes y calles de Bogotá y otras ciudades con una campaña cívica llamada “Izquierda Nunca Más”. Lo hago por convicción. Marchamos durante cuatro años contra el deterioro de la salud, la impunidad de la JEP, el abandono de las víctimas, el fracaso de la paz total, el derroche de los petro por el mundo y la destrucción de la confianza institucional.
Insisto que votaré por las causas que movilizaron al país contra Petro, no por las maquinarias que mientras negociaban con él.
Hoy somos testigos del desastre, pero también responsables del futuro. No podemos quedarnos en casa. Votar es resistir. Votar es defender a Colombia. Y estoy convencido de que de esta saldremos adelante.