El gobierno inflacionario
Colombia terminó el 2025 como el quinto país con la inflación más alta del mundo (sin contar a Venezuela). Sin importar el estrato, cada vez la plata de los colombianos alcanza para menos.
El DANE reveló que la inflación en Colombia durante todo el 2025 fue de 5,10%, cifra apenas 10 puntos básicos por debajo que la registrada en 2024 cuando se ubicó en 5,20%, lo que hizo que el país completara cinco años consecutivos con el IPC por encima de la meta del Banco de la República que es del 3%.
Al mirar el promedio del comportamiento de la inflación durante los últimos cinco años evidenciamos que el indicador ha sido de 7,6%, mientras que el crecimiento de la economía a duras penas ha superado en promedio el 4%. El hecho de que la inflación sea superior al crecimiento del PIB significa que el colombiano promedio ha venido perdiendo poder adquisitivo durante el último lustro.
El comportamiento relativamente constante de la inflación en Colombia se explica, en gran parte, por decisiones del Gobierno que han impactado el comportamiento de los precios y que han impedido que el indicador baje, a pesar del esfuerzo del Banco de la República. Los aumentos desproporcionados (y populistas) del salario mínimo, la pérdida de la autosuficiencia energética (por la importación de gas para uso residencial), los sobrecostos para el funcionamiento y operación de las empresas (muchos derivados de la reforma laboral) y el incremento en el precio de los combustibles (74% en gasolina y 20% en diésel) han sido las medidas implementadas por el Gobierno que han hecho que la inflación ni siquiera retroceda al rango meta del Emisor que es entre el 2% y 4%.
Curiosamente, y como ya nos tiene acostumbrados, el Gobierno nunca se ha hecho responsable de ninguna de las crisis que genera, e incluso ha atacado de manera constante al Banco de la República por no bajar la tasa de interés de política monetaria, que ha sido el bastión que ha impedido que la inflación se dispare más allá del 6%. En los últimos días hemos visto en redes sociales mensajes de funcionarios y ministros celebrando la “caída” de la inflación, cuando lo cierto es que este Gobierno ha tenido la inflación acumulada más alta que cualquier otro gobierno colombiano del Siglo XXI.
Las cifras también reflejan que al cierre del 2025, Colombia se ubica como el quinto país del mundo (sacando a Venezuela) con la inflación más alta, superado únicamente por Argentina (41%), Turquía (34%), Egipto (14%) y Rusia (8,8%). A pesar de lo anterior, el Gobierno insistió en seguir tomando medidas inflacionarias como el aumento del 23% del salario mínimo para 2026.
Lo peor de la situación es que la inflación termina afectando de manera más directa a los hogares pobres y vulnerables. Las mismas cifras del DANE reflejan que mientras para los hogares de más altos ingresos la inflación bajó en 2025 de
$5,51% hasta 5,17%, para los hogares pobres y vulnerables subió. Un paper del Banco de la República sostiene que los hogares de más bajos ingresos son los más susceptibles a la inflación debido a la alta dependencia del efectivo y a la alta participación del consumo en los ingresos de este sector social.
A diferencia de lo que el Gobierno cree que a punta de incrementos del salario mínimo le da más recursos a los trabajadores para sortear la inflación, el efecto ha sido completamente opuesto. Los aumentos del mínimo han hecho que la inflación sea tal que cada vez el dinero alcance para menos. El popular indicador del Chocorramo refleja la premisa anterior: mientras en 2017 con el salario mínimo de entonces se podía comprar 614 chocorramos, con el salario mínimo de 2025 solo alcanzaba para 527 unidades, lo que representa una caída del 16% en el poder adquisitivo de este bien, a pesar del aumento del salario mínimo del 92% en los últimos 8 años.
El panorama inflacionario para este 2026 no es nada alentador, no solo por los nefastos efectos que va a tener el incremento del salario mínimo del 23%, sino por las demás medidas que ha venido implementando el Gobierno como la reforma laboral, la Emergencia Económica y el aumento de los precios de los combustibles. Una mayor inflación no solo significa mayores precios de los bienes y servicios en general, sino que seguramente el Banco de la República se verá obligado a aumentar las tasas de interés a más del 10% para intentar controlar el indicador, lo que hará que sea más costoso para las empresas y personas naturales endeudarse.
Lo cierto es que los efectos más fuertes de todas las medidas inflacionarias y desastrosas económicamente que ha venido implementando la administración de Gustavo Petro los va a sentir y tendrá que lidiar el próximo Gobierno. ¿Será que Petro sabe que va a perder las elecciones y quiere que el que lo reemplace enfrente una crisis económica sin precedentes en los últimos 20 años? Solo el tiempo lo dirá.