Indignación selectiva
El Gobierno anunció que a partir de febrero empezará a bajar el precio de la gasolina en todo el país, sin embargo, los colombianos llevamos dos años pagando el combustible hasta $3.500 por galón por encima del precio internacional.
A medida que se acercan las elecciones presidenciales, es cada vez más común ver que el Gobierno toma medidas drásticas y populistas para intentar sumar la mayor cantidad de votos posibles. El incremento del salario mínimo del 23,7% fue solo el primer paso y ahora se le suma la reducción de los precios de los combustibles que arrancaría en febrero.
Si bien es cierto que el precio de la gasolina en Colombia está por encima del valor internacional, acá hay que tener en cuenta que esta situación se viene presentando hace, por lo menos, dos años. ¿Por qué el Gobierno esperó hasta su último año para bajar la gasolina si lo podía hacer desde antes? Por la misma razón que esperó hasta su último diciembre para subir el salario mínimo 23,7%, porque quieren votos, van de salida y los efectos negativos, en su mayoría, los sentirá la próxima administración.
Cuando el Gobierno salga el 1 de febrero con bombos y platillos a anunciar la disminución del precio de la gasolina, recuerde que el 7 de agosto de 2022 el galón valía alrededor de $9.200 y que en estos momentos está por encima de los $16.000 (un incremento del 74%). Además, la caída de los precios internacionales del petróleo se empezó a dar desde mediados de 2023 y en vez de bajar el precio de la gasolina, el Gobierno le siguió subiendo.
“Desde 2023 la gasolina en Colombia debió bajar, pero no podía porque el diésel estaba generando un déficit. Durante dos años la gasolina debió bajar $2.000 por galón y no lo hizo por el simple hecho de seguir subsidiando el diésel”, explicó Felipe Campos, gerente de inversión y estrategia en Alianza Valores.
Cálculos de expertos sostienen que con la caída de los precios del petróleo y la revaluación del peso frente al dólar, el galón debería costar alrededor de $12.500 y el Gobierno no lo ha reducido para compensar con ese mayor precio el déficit que genera el precio del diésel, el cual se encuentra en $10.984. Eso sí, bajar esos $3.500 por galón de gasolina se pueden reducir, sólo si se le sube el precio al acpm en alrededor de $1.000 por galón (lo cual no va a suceder y menos en época preelectoral).
Lo más contradictorio de toda esta situación es que los que ahora defienden los incrementos de la gasolina y el acpm y hablan del déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), son los mismos que hace cuatro años se la pasaban desinformando diciendo que teníamos la gasolina más cara del mundo. De hecho, yo trabajé en el 2022 en el Ministerio de Minas y Energía y no podíamos subir la gasolina $100 porque al otro día incendiaban medio país.
Petro se la pasa diciendo que le tocó pagar $70 billones de deuda del FEPC y que por eso está empeñando al país con millonarias deudas con intereses enormes, pero lo cierto es que la deuda heredada del déficit del FEPC fue de a duras penas $20 billones y que se abrió este hueco porque los que ahora gobiernan eran los mismo que no dejaban subir los precios antes. Curiosamente este Gobierno aumentó casi en $7.000 el galón de gasolina y no hubo una sola protesta o marcha en las calles, en el Gobierno anterior eso hubiera sido impensable.
Aumentar los precios de los combustibles ha sido de las pocas cosas buenas que ha hecho el Gobierno, pero no deja de causar malestar que las opiniones o posiciones sobre algunos temas dependen de si son Gobierno u oposición. Hace 4 años, subir el precio de la gasolina era ir en contra del pueblo, pero ahora es una decisión técnica y necesaria. ¿Cambiará nuevamente la posición cuando cambie la administración?