El aborto clandestino es un negocio | Por: Karol Franco
Que sea ley significa implementar políticas de educación sexual, acceso a la salud para las mujeres, métodos anticonceptivos y dotación médica.
Por: Karol Franco*
@karolfrancog en Twitter
El aborto NO está en la lista de deseos de ninguna mujer. Despenalizar no significa masificar la interrupción. Todo lo contrario, cuando se despenaliza disminuye la tasa de los abortos y de los embarazos no deseados.
El aborto clandestino es un negocio en manos de privados con precios aleatorios e inalcanzables para las mujeres de bajos recursos. Ellas terminan tomando pastillas inapropiadas, brebajes, usando ganchos de ropa y otras barbaridades que cobran la vida de las mujeres.
Que sea ley significa implementar políticas de educación sexual, acceso a la salud para las mujeres, métodos anticonceptivos y dotación médica. Regulación de precios en los centros privados que cumplan con la reglamentación, y promover la caridad voluntaria.
Despenalizar significa acceso a derechos y prevenir abusos que no se pueden contener cuando son ilegales. Despenalizar el aborto no te quita el derecho a estar en contra del aborto, no te quita el derecho de ir a protestar. No te quita el derecho de hacer campañas mostrando los efectos adversos de estas prácticas médicas.
Por ejemplo ¿La despenalización del alcohol y de los cigarrillos le quitó el derecho a la comunidad científica de mostrarnos cómo destruye el hígado y los pulmones? No. Se trata de que cada quien tome las decisiones que considere correctas, porque existe un marco legal que facilita acceder en conciencia y de manera segura.
La legalidad permite datos reales, tener información transparente, información libre para todo el mundo y abrir el debate desde la ciencia, no desde el pecado. Porque desde ese espacio todo seguirá siendo oculto y polarizado, es decir, no resuelve los problemas.
La mayoría de argumentos de oposición a la despenalización se centran en concepciones religiosas de la culpa, la finalidad de la sexualidad y el rol de la mujer. Y se hacen preguntas sobre ¿cuándo empieza la vida? ¿cuándo se es persona?
La ciencia y las leyes han dado respuesta a estos debates. Quedarse en preguntas resueltas es obsoleto y se pierde de los debates y descubrimientos de la ciencia sobre la vida. Pero si insiste en ello, le sugiero incorporar las siguientes preguntas:
¿Usted es de los que piensa que el aborto no es ley porque es pecado? No, sigue en clandestinidad porque es un negocio.
¿Por qué algunas mujeres católicas abortan? ¿Conoce la diferencia entre una persona, un humano y un ser vivo? ¿Usted hace uso de todas las libertades que la Ley le concede? ¿Sabe si un feto tiene instinto, racionalidad e imaginación?
*Directora de Revista Level. Experta en equidad de género