Al Bullying, por los cuernos

Colombia, el país más feliz, es el segundo con el nivel de bullying escolar más alto en Latinoamérica.


María Fernanda Navia
may 08 de 2022 06:00 a. m.
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En mi época como estudiante de colegio solíamos pensar que el acoso escolar era un comportamiento normal, es más, no notábamos nada extraño, decíamos cosas como: “pepito o perencejita son montadores”, “no se la deje montar”, “se la monté a Sutanita”. Pero veíamos estas situaciones como algo normal, que incluso los adultos del momento consideraban que fortalecía el carácter; y no se percataban de que podría dejar secuelas para la vida adulta, inseguridades, miedos u otro tipo de trastornos que podrían no dejarnos avanzar en nuestras metas personales o laborales. ¡y como no, si es como un toro que nos enviste emocional y hasta fisicamente, una y otra vez! 

Y en realidad fue que le tomó bastante tiempo a investigadores y expertos, determinar que estos comportamientos realmente eran dañinos para la personalidad. Lo cual no solo ha hecho que estos investigadores estén buscando, cómo lograr entornos escolares más sanos, buscando nuevas estrategias, si no que los educadores hayan logrado cambiar su punto de vista frente al matoneo y lo perciban hoy en día, como una vulneración de los derechos fundamentales de los niños.

Precisamente el pasado 2 de mayo, se conmemoró el día Internacional contra el acoso escolar o bullying, establecido por la Unesco desde 2013. Es muy triste saber que Colombia, supuestamente el país más feliz, es el segundo país con nivel de bullying escolar más alto en Latinoamérica.

Según la ONG Bullying Sin Fronteras, en el último año se registraron en Colombia 8.931 casos graves de matoneo, lo que ubica a Colombia como uno de los países con más casos en el mundo, esto no solo es inaceptable, si no aterrador.

El hecho de que los niños hoy en día y de unos años para acá, tengan acceso a las redes sociales y a los juegos virtuales; también los hace más propensos, expuestos y vulnerables a este tipo de acoso, pues los escenarios donde puede ocurrir se han multiplicado. Ahora nos solo ocurre en las aulas, en el patio de recreo o en las canchas, sino también en el mundo digital y esto lo hace más difícil y retador para controlar.

Recientemente Google, instaló algoritmos en las búsquedas como medida de protección de los menores, para disminuir la posibilidad de consumir ciertos contenidos delicados que no son para ellos; los niños aprenden en internet, observan y luego van y replican en el colegio, sin entender la información ni las situaciones, esto se presta para convertirse en acosadores, pero esta es solo una de las distintas fuentes; un acosador también puede gestarse en su hogar según su propio entorno, por eso procurar mentes sanas desde temprano es tan imprescindible.

Si nuestros niños expresan no querer ir a su colegio; si sufren extraños cambios de humor, tristeza o irritabilidad sin causa aparente; si buscan aislarse; debemos estar muy atentos, podemos estar ante una víctima de acoso, poner atención a las alarmas, detectar un caso tempranamente, puede salvar vidas. 

Las instituciones educativas deben abordar todo el ecosistema escolar para evitar que los malos comportamientos prosperen, ¿de qué manera? Una política de cero tolerancia a cualquier forma de victimización, encuestar con alta frecuencia a los alumnos sobre sus experiencias, y dejarles claro cómo es un clima donde prevalece el buen comportamiento y las consecuencias que trae infringir las reglas. Si los educadores conocen realmente a fondo lo que ocurre en sus aulas, pueden guiar más sus esfuerzos hacia la prevención del matoneo, además estar atentos y supervisar aquellos lugares donde puede ocurrir una intimidación, como baños, pasillos, rincones, vestidores y nunca desatenderlos.

Cada miembro de la institución, no importa su cargo, debe tener capacitación y claridad sobre el bullying y en las aulas organizar charlas donde los mismos niños discutan sanamente sobre el tema y lo visibilicen, así como mostrar apoyo y seguridad para comunicarse a quienes puedan estarlo padeciendo. Necesitamos formar niños más empáticos, más seguros y menos egoístas.

Como padres preocuparnos por conocer a fondo las vivencias y personalidades de nuestros niños y su comportamiento con su grupo, no permitirnos tener un matoneador en casa y hacernos los ciegos y culpar a los demás, ni tampoco enterarnos cuando ya es muy tarde, que es nuestro hijo el que ha sido acosado. No es aceptable ninguno de los dos escenarios. 

Como sociedad debemos arraigar este mensaje Anti intimidación en cada rincón, en cada entorno, solo así podremos combatirlo, generar cambios positivos con alto impacto; no lo dejemos avanzar más, por una sociedad con una mente más sana y una mejor futura generación.

@MafeNaviaC en Twitter

*Periodista y presentadora

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