Alimentación, ¡una responsabilidad de todos! | Por: María Fernanda Navia
Lo que es saludable para algunos puede que no lo sea para otros. Hay una línea muy delgada y puede llegar a ser confuso.
Por: María fernanda Navia C.*
@MafeNaviaC en Twitter
Dice un conocido refrán ¨La constancia vence lo que la dicha no alcanza”. Durante los últimos tres años, la Asociación de Padres de Familia Red PaPaz intentó que el proyecto de ley de comida chatarra se hiciera realidad en Colombia.
A mediados del 2019, cuando tenían la última oportunidad para debatir la iniciativa en la Cámara de Representantes, el proyecto se hundió sin haber pasado siquiera el primer debate.
El tema siempre terminaba dilatado y los congresistas no alcanzaban a votar, porque el tiempo destinado para debatir este proyecto, se usaba para otras discusiones. Por ejemplo, cuando la sesión tuvo que levantarse porque varios congresistas rechazaron que Jesús Santrich llegara a la plenaria como nuevo senador. Pero ese es otro tema. El caso es que, debido al lobby de algunos en la industria alimenticia, el proyecto seguía en un cajón.
Aquí les estoy hablando de dos temas específicamente: por un lado, la búsqueda de una ley que ejerza un control sobre la publicidad que llega a los consumidores más pequeños, pues esta tiene un efecto importante en sus hábitos de consumo.
Y el segundo, que complementa muy bien al primero, es una ley que exija a la industria de alimentos comunicar claramente si el producto contiene algún ingrediente nocivo para la salud. Pues si la información es evidente, nosotros como usuarios, y en especial los padres, podemos tener la capacidad de decidir qué consumir o con qué alimentar a los niños.
En su momento la asociación Red Papaz expresó que no desistiría y continuó su lucha.
Ahora, volviendo al presente, el tema sigue siendo una prioridad y la ley 167, que busca que los alimentos que impactan de manera negativa la salud de las personas tengan un sello que indique sus componentes, se aprobó hace unas pocas semanas en segundo debate y con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud.
Mientras que el artículo que buscaba prohibir la comida chatarra para los niños se hundió nuevamente.
Aquí debemos aclarar algo: lo que es saludable para algunos puede que no lo sea para otros. Hay una línea muy delgada y puede llegar a ser confuso.
Entonces ¿a qué nos referimos con comida chatarra exactamente? Bueno, pues la definición mas exacta es que son aquellos alimentos que no aportan valor nutricional pero que sí suman calorías, azúcar, sal y grasa saturada, además de conservantes.
Y no significa todo esto que los productos, actualmente, no muestren sus componentes. Lo que pasa es que el público no lee esa letra menuda, además de no entender de porcentajes o ingredientes dañinos de ciertas sustancias y termina consumiéndolos.
Por eso, esta ley lo que busca es que los revelen en sus etiquetas frontales, algo así como el de ¨El tabaco es nocivo para la salud ¨ o ¨El exceso de alcohol es perjudicial para la salud ¨. Es decir, comunicar ¡de frente! aquello que no sea conveniente para el organismo y que a largo o mediano plazo pueda causar enfermedades.
Lo cierto es que la insistencia en el proyecto de ley, ahora esta por fin, dando sus primeros frutos y logró pasar al tercer debate, gracias al apoyo de la mayoría de representantes. Ahora solo le quedan dos debates más para convertirse en una ley que pueda proteger la salud de los colombianos o por lo menos poner en nuestras manos la responsabilidad de decidir qué consumir.
Y Aquí no estoy incitando a nadie a que se alimente de una manera o de otra, simplemente destaco el hecho de que se genere una preocupación y una discusión alrededor de lo que consumimos y --más aún-- que podamos tener clara y precisa la información de lo que le brindamos a nuestro organismo y al de nuestros niños.
Lo que sí creo es que si en Colombia tuviéramos la ley de comida chatarra o la de la alimentación saludable en los colegios, evidentemente sumado a otras necesidades de nuestra población, nuestras cifras de malnutrición en el país serían distintas y seguramente la salud de las nuevas generaciones en unos años reflejaría otros resultados en términos de obesidad, problemas cardiovasculares o diabetes, entre otras enfermedades.
*Periodista y presentadora