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Desconfíe de todo funcionario público que no haya estado en el sector privado | Por: María José Bernal G.

En el sector privado la plata tiene nombre y apellido. Viene de los ahorros de alguien. A diferencia del sector público, donde los ingresos vienen de impuestos.


María José Bernal
ene 30 de 2021 06:00 a. m.
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Por: María José Bernal G.*
@Majobernalgavi1 en Twitter

El principal problema que tiene el sector público es su gran desconexión con el sector privado, con el mercado. Desconfíe de todo funcionario público que nunca haya estado en el sector privado.

Tres diferencias fundamentales entre estos dos sectores:

1. En el sector privado la plata tiene nombre y apellido. Viene de los ahorros de alguien. De esa persona que los viernes --mientras todos rumbeaban-- se quedó haciendo tortas para vender y ahorrar para el local de su negocio.

O de esa persona que, mientras todos dormían, madrugaba los domingos a trabajar, a vender cosas, para ahorrar, para las máquinas de su fábrica. Tiene nombre y apellido y tiene a quién le duela. A diferencia del sector público, donde los ingresos vienen de los impuestos que todos pagamos de manera obligatoria.

2. El juez en el sector privado es el consumidor, es el que te dice si lo estás haciendo bien o mal. Y por es que los accionistas o los dueños de un negocio están todo el tiempo monitoreando en qué se invierte cada peso. Y se buscan resultados, eficiencia, productividad.

En el sector público no se tienen esos incentivos. Realmente en muchas ocasiones se desvían los recursos y se utilizan mal, y nadie lo ve. No tiene un implicado directo al que le duela.

3. Finalmente, los ingresos en el sector privado están directamente ligados al desempeño en el mercado. Eso quiere decir que si sabes atender bien a tus consumidores, a tus clientes, pues te va bien. Ese va bien se representa en ventas, en ingresos, en poder pagar todos los gastos que conlleva una empresa. Si te va mal, te quiebras y sales del mercado.

En el sector público no es así. En el sector público podemos estar quebrados todos los que pagamos impuestos, personas naturales o personas jurídicas, y siempre llega el salario del funcionario público. No hay nada más fijo.

Esa es la gran diferencia entre jugarse la piel y no jugarse la piel, entre tener incentivos, tener todo apostado en un sueño, en un proyecto y manejar la plata de otros. Esa es la gran diferencia.

Y por sector privado me refiero tanto a la señora de las empanadas como al que tiene una litografía de 10 personas, como el dueño de una multinacional.

Desconfíe de todo político o funcionario público que nunca haya estado en el sector privado.

* Economista de la Universidad EAFIT. Coordinadora Nacional de Students for Liberty Colombia

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