Los alimentos que podrían arruinar su sueño si los come de noche
Esto es lo que muchos comen antes de dormir y provoca indigestión.
Noticias RCN
09:10 p. m.
Dormir mal no siempre está relacionado con el estrés o el uso del celular antes de acostarse. Expertos en nutrición advierten que algunos alimentos consumidos durante la noche pueden provocar indigestión, reflujo y alteraciones del sueño, afectando directamente el descanso.
Aunque muchas personas cenan tarde o comen “algo rápido” antes de dormir, ciertos productos hacen que el sistema digestivo trabaje más lento y pesado mientras el cuerpo intenta descansar.
¿Qué alimentos pueden afectar el sueño y causar indigestión?
Uno de los principales grupos señalados son las comidas fritas y con alto contenido de grasa. Hamburguesas, pollo apanado, papas fritas o comida rápida suelen tardar más tiempo en digerirse y pueden generar sensación de pesadez o acidez durante la madrugada.
También aparecen los alimentos picantes. Aunque son comunes en muchas cenas, ingredientes como ají, salsas fuertes o condimentos irritan el estómago y aumentan el riesgo de reflujo ácido al acostarse.
Otro producto relacionado con problemas digestivos nocturnos es el chocolate. Aunque muchas personas lo consumen para “matar el antojo”, contiene cafeína y estimulantes que pueden alterar el sueño.
Las bebidas con cafeína, incluyendo café, bebidas energéticas y algunos tés, también figuran entre las principales causas de insomnio y descanso interrumpido cuando se toman en horas de la noche.
Finalmente, especialistas recomiendan moderar el consumo de bebidas alcohólicas antes de dormir. Aunque algunas personas sienten somnolencia después de tomar alcohol, el descanso suele fragmentarse y afectar la calidad del sueño profundo.
¿Por qué la comida influye tanto en el descanso?
Durante la noche, el metabolismo funciona más lento y el cuerpo entra en un proceso de recuperación física. Comer demasiado tarde o ingerir alimentos pesados obliga al sistema digestivo a seguir trabajando intensamente mientras la persona duerme.
Esto puede traducirse en inflamación, reflujo, sensación de llenura, despertares nocturnos e incluso cansancio al día siguiente.
Nutricionistas recomiendan cenar al menos dos horas antes de acostarse y optar por comidas más ligeras, fáciles de digerir y bajas en grasa.
Entre las alternativas más recomendadas aparecen frutas, yogur, avena, huevos, sopas suaves o proteínas ligeras acompañadas de verduras.
La relación entre alimentación y descanso ha tomado más relevancia en los últimos años, especialmente porque la calidad del sueño también impacta el estado de ánimo, la concentración y la salud metabólica.