Claves para cuidar la piel antes, durante y después del embarazo
El embarazo transforma el cuerpo de múltiples maneras, pero uno de los órganos que más refleja esos cambios es la piel.
Noticias RCN
03:41 p. m.
Durante años, la maternidad estuvo asociada a la idea de que las necesidades de las madres debían quedar en segundo plano. Sin embargo, especialistas en bienestar y salud consideran que esta visión está cambiando y que el autocuidado también hace parte del proceso de acompañar y cuidar a una familia.
Felipe Buendía, médico especialista en antienvejecimiento facial, plantea que la atención sobre la salud de la piel durante el embarazo y el posparto debe ser una prioridad.
Explicó que la gestación provoca múltiples cambios fisiológicos que impactan directamente al organismo y que muchas veces pasan desapercibidos.
¿Cómo impacta el embarazo en la piel?
El especialista señaló que el embarazo es un proceso que modifica el funcionamiento habitual del cuerpo. El corazón trabaja a un ritmo más acelerado, aumenta el cansancio físico y aparecen procesos inflamatorios que pueden reflejarse en la piel, considerada el órgano más extenso del cuerpo humano.
Aunque estos cambios son normales, el médico asegura que una parte importante de sus efectos puede prevenirse o controlarse mediante hábitos adecuados y acompañamiento profesional.
Las claves para cuidar la piel antes y después del embarazo
- La aparición del indeseado melasma
Uno de los cambios más frecuentes durante el embarazo es la aparición de manchas en la piel. De acuerdo con el especialista, siete de cada diez mujeres latinoamericanas desarrollan melasma durante la gestación o después del parto.
Buendía advierte que el error más común consiste en considerar este fenómeno únicamente como un problema cosmético. Según explica, detrás de estas manchas existe un componente inflamatorio y vascular que requiere un manejo adecuado.
Por esta razón, recomienda evitar remedios caseros y buscar orientación profesional antes de utilizar productos que prometan eliminar las manchas. También sugiere reducir el consumo de alimentos considerados proinflamatorios y controlar factores que puedan aumentar la carga vascular sobre la piel.
- La prevención durante el embarazo
Para el especialista, una de las principales claves para proteger la piel es actuar antes de que aparezcan los daños.
La recomendación incluye iniciar controles médicos oportunos, mantener una suplementación adecuada y procurar condiciones que favorezcan el bienestar físico y emocional durante la gestación.
Según Buendía, estos factores influyen directamente en la forma en que la piel responde al estiramiento propio del embarazo y a las modificaciones hormonales que se presentan durante esos meses.
- El cuidado que requiere el posparto
La atención sobre la salud de la piel no termina con el nacimiento del bebé. El especialista señala que existen alternativas que pueden ayudar a mejorar algunas de las consecuencias físicas que deja el embarazo.
Entre ellas destaca la radiofrecuencia, una tecnología que estimula la producción natural de colágeno y elastina, favoreciendo la recuperación progresiva de la firmeza de la piel durante las primeras semanas posteriores al parto.
A nivel cotidiano, recomienda mantener una rutina básica compuesta por limpieza adecuada, hidratación permanente y uso diario de protector solar con color. También señala que el maquillaje dermatológico puede complementar estos cuidados cuando la persona así lo desee.
- La caída del cabello debe atenderse
Otro de los cambios frecuentes después del parto es la pérdida de cabello conocida como efluvio telógeno.
Aunque se trata de una condición habitual asociada a los cambios hormonales posteriores al embarazo, el especialista considera importante no minimizarla.
La recomendación es evitar alarmarse, pero acudir a una valoración médica para determinar si existen factores adicionales que puedan estar contribuyendo al problema, como deficiencias nutricionales.
Para Buendía, el mensaje principal es que las madres no deberían elegir entre el cuidado de su familia y el cuidado propio.
Mantener actividad física, una alimentación adecuada y seguimiento profesional puede ayudar a disminuir riesgos y mejorar el bienestar general durante una de las etapas más importantes de la vida.