Expertos revelan hábitos que podrían favorecer el desarrollo del hígado graso
El hígado graso es considerado por expertos como la enfermedad hepática más común del mundo.
Noticias RCN
05:57 p. m.
La enfermedad de hígado graso no alcohólico es una afección hepática que afecta a personas con exceso de peso, obesidad, entre otras afecciones metabólicas dentro de las que se encuentra la diabetes tipo 2, presión arterial alta o colesterol alto.
Según especialistas de Mayo Clinic, esta enfermedad es cada vez más común en países de Medio Oriente y Occidente en donde se ha registrado que el número de personas con obesidad es más elevado. Por esto, los expertos revelaron nuevas pautas para no solo abordar esta enfermedad, sino prevenirla.
¿Qué puede generar hígado graso?
Pese a que no se sabe con exactitud las causas por las que la grasa se acumula en algunos hígados y en otros no, la enfermedad hepática esteatósica, más conocida como hígado graso, está relacionada a la genética, sobrepeso u obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y niveles altos de grasa como los triglicéridos en la sangre.
Otros factores de riesgo incluyen la predisposición genética, el género, la edad, síndrome de ovario poliquístico, apnea obstructiva del sueño, hipotiroidismo o tiroides hipoactiva, baja actividad de la glándula pituitaria y deficiencia de la hormona del crecimiento.
Dentro de los hábitos que podrían favorecer el desarrollo de esta enfermedad, según los expertos, también se encuentra la ingesta de alcohol ya que, incluso en dosis pequeñas, puede llegar a aumentar las probabilidades de generar cirrosis.
La ingesta de productos que prometen desintoxicar el hígado también han sido cuestionados por los especialistas ya que algunos de estos suplementos podrían perjudicar este órgano.
Complicaciones del hígado graso
La cirrosis o la formación de cicatrices graves en el hígado son consideradas como las principales complicaciones de esta enfermedad. De no controlarse se puede desencadenar acumulación de líquidos en el estómago, hinchazón de las venas del esófago, confusión o somnolencia, bazo hiperactivo, cáncer de hígado e insuficiencia hepática terminal.