¿Por qué el Clean Beauty dejó de ser una moda y se volvió un hábito infaltable?
El movimiento Clean Beauty gana terreno con fórmulas más seguras, naturales y sostenibles.
Noticias RCN
09:20 p. m.
La industria cosmética vive una de sus transformaciones más profundas en décadas. Lo que comenzó como una tendencia de nicho hoy se consolida como un criterio decisivo de compra: el Clean Beauty, o belleza limpia, impulsa el desarrollo de productos más seguros para las personas y menos agresivos con el medioambiente.
En un contexto marcado por la preocupación por la contaminación, el aumento de enfermedades asociadas al uso prolongado de químicos y la pérdida de biodiversidad, el cuidado personal se ha convertido también en un acto de conciencia.
Este movimiento promueve fórmulas con altos porcentajes de naturalidad, libres de componentes tóxicos y con procesos productivos responsables. El cambio no es menor: implica repensar ingredientes, métodos de fabricación, empaques y hasta la forma en que las marcas comunican lo que hay detrás de cada producto.
La razón por la que el Clean Beauty se volvió una tendencia permanente
La transformación del mercado responde, en gran parte, a un consumidor cada vez más informado. Hoy, revisar etiquetas, indagar sobre el origen de los ingredientes y exigir prácticas éticas es parte del ritual de compra.
Esta nueva conciencia ha llevado a que la seguridad y la sostenibilidad sean tan importantes como la eficacia o la experiencia sensorial. Catalina Echeverri, cofundadora de Laboratorio IH, explicó que:
El consumidor ahora es cada vez más consciente de lo que es bueno para sí mismo y de lo que es bueno para el ambiente. Por eso, el concepto de Clean Beauty nos invita a utilizar productos con alto porcentaje de naturalidad, que no sean tóxicos y que tengan responsabilidad ambiental.
Lo que hay detrás del Clean Beauty
En el sector cosmético, adoptar el Clean Beauty no se limita a eliminar ciertos componentes, sino a garantizar trazabilidad y respaldo científico. Laboratorio IH, referente en investigación y desarrollo cosmético, ha asumido este reto desde su rol como laboratorio maquilador, trabajando con bases de datos internacionales como COSING, en Europa, y la FDA, en Estados Unidos, que actualizan de manera constante los listados de sustancias restringidas o prohibidas.
A lo largo de su trayectoria, la compañía ha desarrollado más de 2.000 fórmulas y mantiene un portafolio activo de 120 productos, todos con un porcentaje de naturalidad superior al 80%.
Para 2026, proyecta el lanzamiento de 16 nuevas referencias concebidas bajo los principios del Clean Beauty, con el objetivo de reducir al máximo la huella ambiental desde la producción.
Echeverri también advierte sobre el uso de aplicaciones móviles que califican cosméticos según sus ingredientes. Aunque populares, estas herramientas aún no integran todos los criterios técnicos y toxicológicos necesarios, lo que puede generar interpretaciones imprecisas sobre la seguridad o efectividad real de una fórmula.