Los secretos detrás de la auténtica comida cantonesa
En Bogotá, Dim & Dong Modern Chinese busca acercar al público a la cocina cantonesa a través del dim sum artesanal y una experiencia inspirada en Hong Kong.
Noticias RCN
02:38 p. m.
La comida china que muchos colombianos conocen llegó al país con las primeras olas migratorias de hace varias décadas. Sus sabores se incorporaron a la memoria gastronómica local, pero esa imagen no representa toda la diversidad de una tradición culinaria que ha continuado transformándose.
En Bogotá, Dim & Dong Modern Chinese busca acercar a los comensales a una expresión más contemporánea de la cocina cantonesa, con énfasis en la elaboración artesanal, el dim sum y los rituales que acompañan la mesa.
La propuesta parte de una idea: comprender esta gastronomía implica ir más allá de los platos conocidos y reconocer el trabajo, las técnicas y las costumbres que hay detrás de cada preparación.
“Queríamos traerle a Bogotá la China que existe hoy, no la que se quedó congelada hace treinta años en algunos menús”, explicó Michelle Cure, vocera del restaurante
¿Qué hay detrás del dim sum y la comida cantonesa?
Una de las expresiones centrales de la cocina cantonesa es el dim sum, cuya historia está relacionada con el Yum Cha, una costumbre cuyo nombre significa beber té.
En Cantón, actualmente Guangzhou, las casas de té se convirtieron en lugares de encuentro donde las personas hacían pausas, conversaban y compartían. Con el tiempo, los pequeños bocados que acompañaban las bebidas adquirieron protagonismo.
La tradición se consolidó especialmente en Guangdong y Hong Kong, donde las reuniones alrededor del té dieron lugar a salones familiares, teteras que se rellenaban constantemente y carritos que ofrecían diferentes preparaciones en las mesas.
Por eso, el dim sum representa más que una categoría de alimentos: es una forma de compartir, probar distintas piezas y extender las conversaciones.
En Dim & Dong, esa tradición se refleja en la preparación manual de los dumplings. Según Cure, cada pieza requiere práctica para conseguir pliegues uniformes y una masa con la textura adecuada.
La técnica que requiere la verdadera comida cantonesa
La carta incorpora distintas variedades de dim sum y preparaciones que requieren tiempo y trabajo técnico, como el pato Pekín de elaboración artesanal propia, acompañado de arroces de especialidad.
La propuesta también se extiende a la coctelería, donde se emplean ingredientes como pimienta de Sichuan, matcha, lichi y wasabi, combinados con tequila y destilados de autor. La intención, según el restaurante, es que las bebidas dialoguen con los sabores de los platos y mantengan una relación con las técnicas utilizadas en la cocina.
Los postres siguen una lógica similar. Entre las opciones se encuentran una pavlova con crema de marañón, limón y caramelo de miso; un cono de helado de crema catalana y un flan en el que el miso aporta un contraste frente a la caramelización tradicional.
La experiencia se desarrolla en dos espacios de Bogotá. La sede de la calle 80, ubicada en la calle 80 # 8-44, cuenta con cocina abierta, una propuesta íntima y coctelería clásica de autor. Allí, los comensales pueden observar parte del proceso manual de elaboración de los alimentos.
En la Zona T, el restaurante plantea un ambiente más urbano y relajado, pensado para visitas cotidianas y sin necesidad de reservar con anticipación, según la propuesta del establecimiento.