¿Qué pasa con las pilas usadas después de desecharlas en Colombia?
Así es el proceso de las pilas usadas después de ser recolectadas en Colombia.
Noticias RCN
09:19 p. m.
Cerca de 300 millones de pilas, equivalentes a unas 5.500 toneladas de residuos, han sido recuperadas en Colombia durante los últimos 15 años. ¿Qué ocurre con estos elementos después de que una persona los lleva a un punto de recolección?
Una pila puede ser pequeña, pero su manejo cuando deja de funcionar requiere un proceso diferente al de los residuos que normalmente terminan en la basura de los hogares.
En Colombia existen sistemas de gestión posconsumo para que estos productos sean separados, recolectados y tratados de manera adecuada. El Ministerio de Ambiente señala que las pilas deben entregarse en mecanismos de recolección establecidos para este tipo de residuos y no mezclarse con los residuos domésticos.
La dimensión de este proceso se refleja en las cifras de Pilas con el Ambiente, iniciativa que cumple 15 años. Según los datos divulgados por el programa, durante ese periodo se han recuperado cerca de 5.500 toneladas, equivalentes a unos 300 millones de pilas, mediante una red de más de 7.000 puntos de recolección en los 32 departamentos y más de 400 municipios.
¿Qué pasa con una pila después de llevarla a un punto de recolección?
Una vez recolectados, estos residuos son trasladados para su clasificación. El proceso depende del tipo de pila, ya que no todas tienen la misma composición ni pueden recibir el mismo tratamiento.
El Ministerio de Ambiente incluye dentro de los sistemas posconsumo las pilas alcalinas y de zinc-carbón, las pilas botón y diferentes tipos de pilas recargables utilizadas en cámaras, computadores y otros dispositivos portátiles.
Por eso, los puntos de recolección deben contar con condiciones técnicas y de seguridad. La autoridad ambiental recomienda, entre otras medidas, clasificar las pilas según su tecnología y tamaño y proteger sus terminales para evitar cortocircuitos.
Después, los residuos llegan a gestores autorizados que realizan los tratamientos correspondientes.
“El posconsumo funciona cuando existen dos condiciones: que el ciudadano tenga claro qué debe hacer con el residuo y que encuentre una infraestructura que le permita hacerlo de manera sencilla", afirma Alberto Ladino, director de Pilas con el Ambiente.
¿Qué materiales se pueden recuperar de las pilas?
El objetivo no es solamente evitar que estos residuos terminen en un relleno sanitario. Parte del proceso busca recuperar materiales que todavía pueden tener utilidad.
En las pilas alcalinas y de zinc-carbón pueden recuperarse compuestos de zinc y manganeso, además de partículas metálicas. En baterías utilizadas en computadores, celulares y tabletas pueden encontrarse materiales como litio, cobalto, níquel, acero, aluminio y plástico, cuyo aprovechamiento depende de la tecnología y del proceso aplicado.
Este tipo de gestión hace parte de la estrategia de posconsumo del país, que busca que los residuos tengan canales de devolución y reciban un manejo diferenciado una vez termina su vida útil.
¿Dónde se pueden entregar las pilas usadas?
La recomendación es utilizar puntos pertenecientes a sistemas de recolección establecidos. El Ministerio de Ambiente advierte que no todos los programas reciben necesariamente todos los tipos de pilas, por lo que es importante verificar cuál mecanismo corresponde al residuo que se quiere entregar.
En ese contexto, los más de 7.000 puntos reportados por Pilas con el Ambiente muestran cómo la infraestructura de recolección se ha ampliado durante los últimos años.
El reto ahora es mayor: el aumento de dispositivos electrónicos y de nuevas tecnologías de almacenamiento de energía traerá baterías diferentes y exigirá desarrollar nuevos procesos para recuperar sus materiales.
“La gestión de pilas también tiene que evolucionar al ritmo de la tecnología. El reto es anticiparnos a los nuevos tipos de baterías, desarrollar conocimiento y garantizar que los materiales puedan aprovecharse cada vez mejor”, señala Ladino.
Así, una pila que deja de funcionar no necesariamente marca el final de su recorrido. Su destino depende, en buena parte, de lo que haga el consumidor antes de tirarla a la basura.