Nueva tendencia viral que involucra "animales fantasma": ¿qué es el hobby dogging?
Dicen que lo hacen por salud mental, ejercicio y falta de recursos para tener una mascota real.
Noticias RCN
08:46 p. m.
En calles de ciudades como Berlín, la escena parece sacada de una broma o de algo artístico: una persona camina con una correa firme en la mano, se detiene, mira hacia abajo, da órdenes y continúa su recorrido. Pero no hay ningún perro.
La práctica se conoce como Hobby Dogging y se ha convertido en una tendencia viral en redes sociales.
Los participantes utilizan correas y arneses reales, reforzados con alambre, para generar la apariencia de tensión, como si un animal estuviera tirando del otro extremo.
La dinámica está inspirada en el Hobby Horsing, disciplina donde personas compiten saltando obstáculos con caballos de madera. Sin embargo, el Hobby Dogging traslada la simulación al espacio urbano cotidiano.
¿Qué hacen las personas que practican hobby dobbing?
Quienes practican esta actividad no se limitan a caminar con la correa vacía. Durante el trayecto, recrean toda la rutina de un paseo real: se detienen para que el “perro” haga sus necesidades, simulan recoger los desechos con bolsas plásticas y dan órdenes imaginarias como si estuvieran entrenando a una mascota.
Para muchos transeúntes, la imagen resulta desconcertante. Ver a alguien interactuando con un animal que no está allí genera sorpresa e incluso incomodidad. Sin embargo, los practicantes sostienen que la actividad tiene fundamentos claros.
¿Por qué las personas hacen está inusual práctica?
El primero es la salud mental y el bienestar. Personas que enfrentan soledad o ansiedad social encuentran en este hábito una excusa para salir de casa, caminar y relacionarse con otros, sin asumir la responsabilidad económica ni el compromiso permanente que implica tener un ser vivo.
El segundo argumento es el ejercicio físico. Al simular el paseo, recorren distancias considerables que de otra manera no caminarían, convirtiendo la actividad en una forma lúdica de combatir el sedentarismo.
El tercero es la sustitución responsable. Algunos son amantes de los animales que no pueden tener un perro real debido a normativas de vivienda o limitaciones económicas. Para ellos, esta representación simbólica funciona como una vía de escape emocional.
Ahora, lo que comenzó como una práctica llamativa hoy se consolida como fenómeno viral.